Liseo Gonzáles
El caso del
periodista australiano, Julian Assange, no pasaría de ser una anécdota más si
el imputado no fuese uno de los creadores de Wikileaks. El fundador de dicho
sitio estuvo casi dos años sometido a arresto domiciliario en territorio
inglés, como consecuencia de una demanda de extradición de Suecia para
interrogarlo por presuntas agresiones sexuales, sin que hasta la fecha exista
contra él una sola acusación formal.
Por otro lado, Assange, quien,
sin investigación de por medio, es acusado por Estados Unidos de colaboración
con terroristas por la tarea de Wikileaks de dar a conocer cientos de miles de
documentos secretos del Pentágono y del Departamento de Estado. Dichas
revelaciones hechas en 2010, confirman la comisión de crímenes de lesa
humanidad por las fuerzas militares de Washington en Afganistán y en Irak y
documentan el permanente e ilegal injerencismo de Estados Unidos en
prácticamente todos los países en los cuales mantiene representaciones
diplomáticas. Esta, es la mayor filtración de documentos en la historia de los
Estados Unidos.

