viernes, 14 de septiembre de 2012

Caso Assange, ¿Cuántos secretos más?


Liseo Gonzáles



El caso del periodista australiano, Julian Assange, no pasaría de ser una anécdota más si el imputado no fuese uno de los creadores de Wikileaks. El fundador de dicho sitio estuvo casi dos años sometido a arresto domiciliario en territorio inglés, como consecuencia de una demanda de extradición de Suecia para interrogarlo por presuntas agresiones sexuales, sin que hasta la fecha exista contra él una sola acusación formal.

Por otro lado, Assange, quien, sin investigación de por medio, es acusado por Estados Unidos de colaboración con terroristas por la tarea de Wikileaks de dar a conocer cientos de miles de documentos secretos del Pentágono y del Departamento de Estado. Dichas revelaciones hechas en 2010, confirman la comisión de crímenes de lesa humanidad por las fuerzas militares de Washington en Afganistán y en Irak y documentan el permanente e ilegal injerencismo de Estados Unidos en prácticamente todos los países en los cuales mantiene representaciones diplomáticas. Esta, es la mayor filtración de documentos en la historia de los Estados Unidos.

El Mito de Sísifo según la Economía


por Ecostófanes o Mono Economista

Pareciera como si hubiera “sonado la campana funeral de la ciencia económica burguesa. Ya no se trataba de si tal o cual teorema era o no verdadero, sino de si resultaba beneficioso o perjudicial, cómodo o molesto (…) Los investigadores desinteresados fueron sustituidos por espadachines a sueldo y los estudios científicos imparciales dejaron el puesto a la conciencia turbia y a las perversas intenciones de la apologética” (Marx, K. 1973, énfasis añadido). Lo fundamental de esta frase no es lo que concierne al discurso marxista sobre la “economía burguesa”, sino el que señala un hecho del cual somos testigos. El cuestionamiento de la economía como ciencia a partir de un momento. La “ciencia” economía está en crisis (no nada más la economía real), cada vez que se ve superado su poder explicativo en lugar de afrontar los problemas que la aquejan, se sigue aferrando (en esencia) a los mismos principios y conclusiones pasadas. Igualmente, cuando se cuestiona el “sistema de mercados” lo defiende como si tuviera algo que perder, como si su objetivo fuera convencerse a sí misma continuamente de que tiene la razón, aun cuando hay muestras que apoyen lo contrario. Y en muchas ocasiones considera necesario recomenzar el trayecto avanzado, volver a enunciar sus leyes, replantear sus supuestos porque no son realistas.

YPF de nuevo es de los argentinos


Liseo González

El pasado mes de abril la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, dio la noticia desde la Casa Rosada de que se expropiaba a Repsol del 51% de las acciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Esto tomó a muchos por sorpresa y despertó un sinfín de reacciones; muchos países de Latinoamérica aplaudieron y la calificaron de necesaria y justa, otros (especialmente Europa y Norteamérica) la criticaron e incluso la calificaron como “un atropello contra la empresa”.

El argumento principal de la expropiación fue la política de sobrexplotación de los yacimientos existentes y la poca actividad exploratoria que se llevó a cabo durante la gestión de Repsol (tan sólo se invirtió el 0.2 % de los ingresos de la empresa en más de 11 años). También se responsabilizó a Repsol de la caída del 54 y 97% de la producción de crudo y gas natural entre 1998 y 2011, cayendo en la necesidad de importar combustibles. La realidad era un mal manejo de la empresa YPF a manos de Repsol.