viernes, 22 de abril de 2011

El por qué de la filosofía (I)

Don Catrín de la Fachenda
Reciente mente recibí de mi amigo de la infancia “Fígaro” una invitación para colaborar para éste honorable medio. “Horizonte Político” me decía, “¿horizonte qué?” contestaba yo. Después de la debida explicación sobre el proyecto que representaba un blog de análisis, pregunte: ¿y yo en que puedo colaborar? , “en lo que más te guste”, contestó “Fígaro”. Así fue como recordé alguna platica que tuve con otra amiga de la infancia que me decía que yo acostumbraba ser “aprendiz de todo y maestro de nada”. Palabras no muy halagadoras que digamos, sin embargo, tales me permitieron recordar una de mis más grandes pasiones: La filosofía.

¿Qué hacemos con la manifestación popular?


Jorge Barajas Cortés

En nuestra Constitución Política están consagrados todos de los derechos con los que contamos los mexicanos, que en teoría estipulan una vida digna, sin importar clase social, creencia religiosa, color o raza, derechos a los que deberíamos de acceder por el simple hecho de ser ciudadanos, es más no debieran existir, por tanto, trabas sistematizadas y calculadas en la gestión de las necesidades de la población, con la intensión de inhibir la participación ciudadana en la solución de la problemática que vivimos ante la ineficacia de los gobiernos.

ÁFRICA DEL NORTE: ESPONTANEÍSMO Y REVOLUCIÓN


Durante los meses que corren de 2011, los medios de comunicación en nuestro país, y el mundo, han dado cuenta de las protestas sociales en los países del norte de África, principalmente en Túnez, Egipto y Libia. Movilizaciones que expresan un evidente descontento social, sin embargo, son protestas espontaneas, limitadas, que están muy lejos de ser genuinas revoluciones como pretenden hacernos creer los poderosos.      
Los trabajadores de México debemos tener claro que los medios de comunicación son instrumentos al servicio de las clases adineradas del mundo y, por tanto, nos presentan y explican las noticias obedeciendo a sus intereses. A los verdaderos movimientos revolucionarios no los difunden ni promueven los dueños del capital, por el contrario, los atacan ferozmente.

Maipulación de los Medios de Comunicación