martes, 14 de junio de 2011

Sobre la productividad en México

Alan Ramírez

En medio del circo político que significan las campañas electorales, la famosa reforma laboral sigue en el aire, algunos dicen que es para “mejorar la productividad del trabajo” y otros que para “deteriorar y explotar más al mismo trabajador”.

Mientras tanto, alguno que otro  se preguntará. ¿Y qué es eso de la productividad? Podemos decir, a muy grandes rasgos, que la productividad  es lo que un trabajador normal es capaz de producir bajo condiciones normales en determinada cantidad de tiempo, es decir, lo que produce un trabajador, por ejemplo, en una hora. De ahí el interés por la productividad.

Curiosamente el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) acaba de dar a conocer que la productividad en México presentó tasas de crecimiento cada vez más bajas durante el periodo 2006-2009, lo que indica que, efectivamente, algo anda mal.


Trabajadores mexicanos: los más explotados.

Bruno Tlacaéle García López
Es muy común escuchar que  “los mexicanos somos unos güevones”, que “estamos pobres porque queremos, porque no trabajamos”. Esto se dice, incluso, fuera de nuestro país; baste recordar  el programa televisivo inglés “Top Gear”, en el que fuimos burlonamente catalogados de flojos. Y lo más grave es que nuestra supuesta flojera es utilizada como “argumento” para “explicar” la causa de la pobreza que padecemos en México. Por supuesto que diferimos completamente de esta errónea y reaccionaria opinión, y para demostrar su falsedad veamos los siguientes datos.



EN UNA NOCHE FRIA

MARIA DE LOURDES REYES MEDEL   


Caricias que el viento me trae recuerdos que en cada suspiro están,  besos que no te pude dar momentos que no volverán, el viento susurra tu nombre y tu aroma me trae, y en cada caricia fría ay una herida viva, cierro los ojos imaginando que eres tu el que me viene a acompañar pero  realmente es la muerte que me  viene a llevar, tengo un corazón herido de muerte con cicatrices por doquier, tengo un alma perdida que no encuentra la salida, mis manos frías y pálidas quisieran sentir tu piel, y mis ojos quisieran ver tu rostro por última vez.